PREVITA - Propiedades

PREVITA® Jarabe contiene las principales vitaminas de importancia en la nutrición de los seres humanos, estas intervienen como componentes de sistemas enzimáticos celulares, en la protección y reparación celular. Tienen las siguientes acciones farmacológicas: la vitamina A es esencial para el funcionamiento normal de la retina. El retinol se combina con la opsina (el pigmento rojo en la retina) formando la rodopsina (púrpura visual), que es necesario para la adaptación visual a la oscuridad. Es necesaria para el desarrollo del tejido óseo, la función testicular y ovárica, el desarrollo embrionario y para la regulación del crecimiento y la diferenciación de los tejidos epiteliales. El ácido retinoico y el retinol pueden actuar como cofactores en las reacciones bioquímicas celulares. La vitamina A es absorbida fácilmente en el tracto gastrointestinal (duodeno y yeyuno). La absorción de retinol requiere la presencia de sales biliares, de la lipasa pancreática, de proteínas y de grasa de la dieta. El exceso de esta vitamina no absorbida es excretado en las heces. Menos de 5% de la vitamina A circulante es ligada a las lipoproteínas de la sangre, pero puede alcanzar hasta un 65% cuando las células hepáticas son saturadas debido a una excesiva dosis. Su almacenamiento es principalmente hepático y en pequeñas cantidades se almacena en el riñón y en los tejidos pulmonares. El zinc es requerido para la movilización de reservas de vitamina A en el hígado. Su biotransformación es hepática y su eliminación es fecal /renal. La vitamina C o ácido ascórbico es necesaria para la formación del colágeno y la reparación de los tejidos y puede ser utilizado en algunas reacciones de óxido-reducción. También está involucrado en el metabolismo de la fenilalanina, tirosina, ácido fólico, norepinefrina, histamina, hierro y algunos sistemas enzimáticos de medicamentos. La utilización de carbohidratos; la síntesis de lípidos; de las proteínas, y de la carnitina; la función inmunológica; hidroxilación de la serotonina y la conservación de la integridad del vaso sanguíneo. Además, el ácido ascórbico aumenta la absorción de hierro. Es fácilmente absorbido en el tracto gastrointestinal (yeyuno), su unión a las proteínas plasmáticas es baja (25%). El ácido ascórbico es captado por todas las células del cuerpo humano. Las concentraciones más altas se hallan en los tejidos glandulares, leucocitos, el hígado y el cristalino del ojo. Su biotransformación es hepática y su eliminación es renal. La vitamina D es esencial para promover la absorción y la utilización del calcio y el fósforo, y para la calcificación normal del hueso. Junto con la hormona paratiroidea y la calcitonina regulan las concentraciones séricas de calcio. La vitamina D estimula la absorción de calcio y fósforo en el intestino delgado y moviliza el calcio del hueso. La exposición de la piel a los rayos ultravioleta de la luz del sol, tiene como resultado la formación de colecalciferol (vitamina D3), este es transferido al hígado donde es convertido en calcifediol (25-hidroxicolecalciferol), luego es transferido a los riñones y convertido en calcitriol (1,25-dihidroxicolecalciferol), la forma activa y la 24, 25-dihidroxicolecalciferol (el papel fisiológico de este compuesto no está determinado aún). El calcitriol parece actuar unido a un receptor específico en la mucosa intestinal y ser integrado posteriormente en el núcleo de las células, probablemente apoyando la formación de la proteína que transporta calcio, aumentando así la absorción de calcio en el intestino. Así mismo, el calcitriol puede regular la transferencia del ion calcio del hueso y estimular la reabsorción de calcio en el túbulo renal proximal, regulándose así la homeostasis del calcio en el líquido extracelular. La vitamina D ha mostrado reducir los niveles de la hormona paratiroidea. Es fácilmente absorbido en el intestina delgado. Se fija a las proteínas plasmáticas y requiere de las globulinas alfa específicas para su transporte, in vitro su unión a las proteínas del plasma es importante ( > 99,8%). Su almacenamiento es principalmente en el hígado y en el tejido graso. Su degradación ocurre en parte en el riñón. Su vida media en el plasma es aproximadamente 19 a 48 horas (sin embargo puede estar almacenado en los tejidos grasos por períodos prolongados). Su inicio de acción como calcitriol oral es de 2 a 6 horas y como ergocalciferol de aproximadamente 12 a 24 horas; el efecto terapéutico puede tomar de 10 a 14 días. Su eliminación es biliar/renal. La vitamina E es considerada un elemento nutricional esencial, aunque su función exacta es aún desconocida. Como antioxidante, en unión al selenio dietético, la vitamina E protege los ácidos grasos poliinsaturados en las membranas y otras estructuras celulares del ataque de los radicales libres y protege a los glóbulos rojos contra la hemólisis. La protección contra el radical parece ser importante para el desarrollo y mantenimiento de la función del nervio y del músculo. La vitamina E también puede actuar como cofactor en algunos sistemas enzimáticos. Su absorción en el tracto gastrointestinal (duodeno) requiere de la presencia de las sales biliares, alimentos grasos y la función de la lipasa pancreática para su absorción eficiente. Su unión a las proteínas plasmáticas requieren de las betalipoproteínas en la sangre. Se almacena en los tejidos del cuerpo, especialmente en el tejido graso. Su biotransformación es hepática y su eliminación biliar/renal. El pantotenato de calcio es precursor de la coenzima A y ésta a su vez favorece la síntesis de acetil coenzima A. De esta manera interviene en los procesos de acetilación en el ciclo de Krebs y en la transformación de la colina en acetilcolina. Así actúa en el metabolismo de carbohidratos, proteínas, lípidos y en la síntesis de esteroides, y otras sustancias. Es necesario para el normal funcionamiento de los tejidos epiteliales.