Prospecto AMIKIN

Composición
Cada vial contiene: Amikacina (como sulfato) 500mg. Excipientes: Citrato de Sodio, Bisulfito de Sodio, Ácido Sulfúrico, Agua para Inyección.
Farmacología
Propiedades farmacodinámicas: Clase farmacoterapéutica: el sulfato de amikacina (AMIKIN®) es un antibiótico semisintético de la familia de los aminoglucósidos. Clasificación ATC: J01GB06. Espectro: La amikacina no tiene ninguna actividad contra los anaerobios. La amikacina (AMIKIN®) es esencialmente activa sobre los gérmenes facultativos Gram-negativos. Es efectiva, in vitro, contra Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli, la mayoría de las especies de Proteus indol + e indol -, Providencia, Klebsiella, Enterobacter, Serratia, Acinetobacter (también llamado Mima-herellea) y Citrobacter freundii. En el caso de las cepas de estos microorganismos Gram-negativos resistentes a otros aminoglucósidos, incluida la gentamicina, la sisomicina, la dibekacina, la tobramicina, la netilmicina, muchas son sensibles a la amikacina (AMIKIN®) in vitro. Los estudios in vitro han demostrado que la amikacina asociada a un betalactámico produce un efecto de sinergia con respecto a varios organismos Gram-negativos clínicamente importantes. Se observa una supresión prolongada del crecimiento bacteriano de muchos organismos Gram-negativos expuestos in vitro a la amikacina.


La amikacina (AMIKIN®) es igualmente activa in vitro sobre ciertos gérmenes Gram-positivos, especialmente los estafilococos productores y no productores de la penicilinasa. Sin embargo, la amikacina ejerce una menor actividad frente a otros microorganismos Gram-positivos: Enterococos y Streptococcus pneumoniae. La amikacina (AMIKIN®) parece ser de 2 a 4 veces más efectiva que la kanamicina A sobre Mycobacterium tuberculosis. La amikacina resiste a la degradación inducida por la mayor parte de las enzimas que inactivan los aminoglucósidos tales como la gentamicina, la sisomicina, la dibekacina, la tobramicina y la netilmicina. Resistencia: El uso de aminoglucósidos se limita a veces a la aparición de una resistencia bacteriana. Hay variaciones geográficas con respecto a la cantidad de organismos resistentes. Se han identificado tres mecanismos de resistencia bacteriana. En primer lugar, una alteración del sistema de transporte inhibe la penetración del medicamento al interior de la célula, lo que provoca una reducción de la acumulación intracelular del aminoglucósido. En segundo lugar, una alteración del blanco ribosomal no permite que el medicamento se una al ribosoma. El tercer mecanismo consiste en la elaboración de enzimas que inactivan los aminoglucósidos. Este mecanismo constituye la causa principal de resistencia a la gentamicina, la sisomicina, la dibekacina, la tobramicina y la netilmicina. Debido a la transferencia plásmida de este tipo de resistencia, la capacidad de la bacteria de producir estas enzimas puede transmitirse por conjugación bacteriana. La amikacina resiste la degradación por parte de la mayoría de las enzimas conocidas por inactivar el aminoglucósido: la gentamicina, la tobramicina y la kanamicina. Propiedades farmacocinéticas: Los estudios farmacocinéticos en los sujetos adultos normales ponen en evidencia una vida media sérica promedio de un poco más de dos horas, junto con un volumen aparente de distribución de 24 litros, es decir un 28% del peso corporal. Por medio de la técnica de ultrafiltración, se ha determinado que del 0 al 11% de la amikacina se une a proteínas. La depuración sérica promedio es de 100 mL/minuto y la depuración renal es de 94 mL/minuto en los sujetos con función renal normal. La amikacina se excreta por filtración glomerular. Los pacientes que presentan una insuficiencia renal o un filtrado glomerular reducido eliminan el medicamento más lentamente (la vida media sérica de hecho se prolonga). Es por ello que la función renal debe controlarse con extremo cuidado y debe ajustarse la dosis en estas circunstancias (ver el esquema de dosis recomendado en la sección Dosificación). Penetración tisular: Tras la administración de la dosis recomendada, se encuentran niveles terapéuticos de amikacina (AMIKIN®) a nivel de los huesos, el corazón, la vesícula biliar y el tejido pulmonar al igual que en la orina, la bilis, las secreciones bronquiales, el esputo y los líquidos intersticial, pleural y sinovial. Se ha encontrado amikacina en cantidades muy modestas en el líquido cefalorraquídeo, es decir, menos del 5% de las concentraciones séricas. Se aconseja la administración intratecal (ver Dosificación). Los resultados procedentes de ensayos en donde se administraban varias dosis diarias revelan que el nivel en el líquido cefalorraquídeo en un recién nacido normal es aproximadamente 10 a 20% de la concentración sérica y puede llegar al 50% en caso de meningitis. La concentración obtenida en las secreciones bronquiales y el esputo representa del 25 al 40% de los niveles séricos tras la administración IM. En el líquido pleural, del 10 al 20% de los niveles séricos se obtienen tras la administración parenteral. El peritoneo no representa una barrera contra la difusión. La amikacina (AMIKIN®) se distribuye rápidamente en el líquido ascítico tras una administración sistémica. En la cavidad peritoneal, del 10 al 20% de los niveles séricos se obtienen tras la administración parenteral. El riñón constituye el sitio de mayor acumulación de aminoglucósidos. La amikacina (AMIKIN®) penetra de forma variable en el sistema biliar (del 5 al 93% de los niveles séricos, según los autores). La amikacina (AMIKIN®) penetra satisfactoriamente en el líquido sinovial y el tejido óseo. La hemodiálisis permite extraer el 90% de la amikacina en 4 horas. Farmacología clínica: Administración por vía intramuscular: La amikacina (AMIKIN®) se reabsorbe rápidamente tras la administración IM. En el sujeto adulto normal voluntario, se obtienen picos séricos promedio de alrededor de 12, 16 y 21 mcg/mL una hora después de la administración intramuscular respectivamente de 250 mg (3,7 mg/kg), 375 mg (5 mg/kg) y 500 mg (7,5 mg/kg) con una dosis única. 10 horas después, estos niveles séricos se aproximan respectivamente a los siguientes valores: 0,3 mcg/mL, 1,2 mcg/mL y 2,1 mcg/mL. Los estudios de tolerancia en pacientes voluntarios normales han revelado que la amikacina (AMIKIN®) fue bien tolerada localmente tras la administración repetida de forma IM. No se ha encontrado acumulación de amikacina (AMIKIN®) tras la administración repetida durante 10 días de las dosis recomendadas. La duración de la vida media sérica es, en promedio, de 2 horas. Cuando la función renal es normal, aproximadamente el 92% de una dosis administrada por vía intramuscular se excreta sin cambios en la orina por filtrado glomerular durante el transcurso de las primeras ocho horas, y el 98,2% a las 24 horas. Las concentraciones promedio en orina de 6 horas son respectivamente de 563, 697 y 832 mcg/mL tras una dosis de 250 mg, 375 y 500 mg. El volumen aparente de distribución corresponde al 25% del peso corporal total, es decir a los líquidos extracelulares. En los casos en que se repitió la administración cada doce horas en jóvenes enfermos, no se presentó acumulación después de cinco días. En los recién nacidos, y en particular en los bebés prematuros, la eliminación renal de la amikacina (AMIKIN®) es reducida. Se ha llevado a cabo un estudio de iguales características con pacientes recién nacidos (de entre 1 y 6 días de edad) distribuidos según su peso al nacer ( < 2000 g, 2000 a 3000 g y > 3000 g). La amikacina se administró por vía intramuscular o intravenosa a razón de 7,5 mg/kg. En los recién nacidos de más de 3000 g, la depuración fue de 0,84 ml/min/kg y la vida media terminal de aproximadamente 7 horas. En este grupo, el volumen de distribución inicial y el volumen de distribución en el estado de equilibrio fueron de 0,3 ml/kg y 0,5 mg/kg, respectivamente. En los grupos de menor peso al nacer, la depuración por kilogramo fue más débil y la vida media más prolongada. La administración de dosis repetidas cada 12 horas en el conjunto de los grupos anteriores no ha presentado acumulación al cabo de 5 días. Administración intravenosa: Una dosis única de 500 mg (7,5 mg/kg) administrada a adultos normales mediante perfusión venosa extendida durante 30 minutos produjo un pico sérico promedio de 38 mcg/mL al final de la inyección y tasas séricas de 24 mcg/mL, 18 mcg/mL y 0,75 mcg/mL respectivamente después de 30 minutos, una hora y 10 horas después de la inyección. El 84% de la dosis administrada se excreta en la orina a las 9 horas y aproximadamente un 94% a las 24 horas de la administración. Las inyecciones repetidas de 7,5 mg/kg cada 12 horas en adultos con función renal normal son bien toleradas y no conllevan acumulación de medicamento. Una dosis única de 15 mg/kg, administrada en 30 minutos por vía intravenosa a voluntarios adultos cuya función renal es normal, produce un pico sérico promedio de 77 mcg/mL y niveles de 47 y 1 mcg/mL respectivamente 1 y 12 horas después de la perfusión. En los pacientes de mayor edad (depuración promedio de creatinina de 64 mL/min), tras 30 minutos de perfusión de 15 mg/kg, se observa un pico sérico promedio de 55 mcg/mL y concentraciones séricas de 5,4 y 1,3 mcg/mL respectivamente 12 y 24 horas después de la perfusión. Los estudios de administración reiterada no han revelado fenómenos de acumulación en pacientes con una función renal normal y que recibieron dosis diarias de 15 a 20 mg/kg.
Indicaciones
La amikacina (AMIKIN®) se indica para el tratamiento a corto plazo de infecciones graves a causa de cepas sensibles de bacterias Gram-negativas, entre las que se incluyen: Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli, Proteus indol positivo e indol negativo, Providencia, Klebsiella, Enterobacter, Serratia, Citrobacter y Acinetobacter (Mima-herellea). La amikacina se indica para el tratamiento de infecciones graves en pacientes hospitalizados; no se recomienda para el tratamiento en el hogar a menos que se continúe un tratamiento iniciado en el hospital o en caso de fibrosis quística. La amikacina casi siempre debe administrarse junto con otro antibiótico. No puede utilizarse como monoterapia a excepción de los casos de infecciones urinarias complicadas. Para las infecciones localizadas en otros lugares, principalmente las infecciones nosocomiales, la amikacina se utilizará por vía parenteral junto con una penicilina de amplio espectro, una cefalosporina, un glicopéptido o una fluoroquinolona. Los estudios clínicos han demostrado que la amikacina (AMIKIN®) es eficaz para tratar la bacteriemia y la septicemia (incluyendo las septicemias neonatales), las infecciones graves del tracto respiratorio, de los huesos y de las articulaciones, de la piel y de los tejidos blandos (usos excepcionales tales como la infección estafilococia maligna de la cara, etc.), las infecciones intraabdominales (incluyendo peritonitis), las infecciones que se complican con quemaduras, las infecciones post-operatorias (como la cirugía vascular). En las infecciones del sistema nervioso central, como la meningitis, es necesario recurrir a la inyección intraventricular debido al pasaje relativamente moderado inclusive a través de las meninges inflamadas. Los estudios clínicos han demostrado que la amikacina (AMIKIN®) es igualmente eficaz para combatir las infecciones urinarias graves y recurrentes debido a estos microorganismos. Los aminoglucósidos, como la amikacina, no se indican para los episodios iniciales no complicados de infecciones del tracto urinario, salvo que los antibióticos que presentan menos toxicidad potencial no sean efectivos contra los microorganismos en cuestión. Deben realizarse estudios bacteriológicos para identificar el microorganismo responsable y su sensibilidad a la amikacina (AMIKIN®). Cuando se indica la amikacina (AMIKIN®) para infecciones urinarias no complicadas, se puede prescribir una dosificación reducida (ver la sección Dosificación). La amikacina (AMIKIN®) puede utilizarse como tratamiento inicial para infecciones que se sospeche que son causadas por microorganismos Gram-negativos y el tratamiento puede establecerse antes de obtener los resultados de las pruebas de sensibilidad. Los estudios clínicos han demostrado que la amikacina (AMIKIN®) es eficaz contra las infecciones causadas por microorganismos Gram-negativos resistentes a otros aminoglucósidos, especialmente Providencia rettgeri, Providencia stuartii, Serratia marcescens y Pseudomonas aeruginosa. La decisión de continuar el tratamiento con el medicamento debe basarse en los resultados de las pruebas de sensibilidad, la gravedad de la infección, la respuesta del paciente y otras consideraciones complementarias importantes que se incluyen en el capítulo Precauciones. En el tratamiento de las infecciones que se sabe o se sospecha que son causadas por un Staphylococcus aureus, tales como: infecciones graves causadas por Staphylococcus aureus o un microorganismo Gram-negativo, - infecciones debido a cepas sensibles de Staphylococcus aureus en pacientes alérgicos a otros antibióticos, - infecciones mixtas causadas por Staphylococcus aureus/microorganismo Gram-negativo, la amikacina debe utilizarse junto con un antibiótico del grupo betalactámico o de un glicopéptido (vancomicina o teicoplanina). La amikacina (AMIKIN®) puede indicarse en el tratamiento de infecciones neonatales cuando las pruebas de sensibilidad indican que no pueden utilizarse antibióticos de otro tipo. Los aminoglucósidos (gentamicina, tobramicina, netilmicina y amikacina) son útiles cuando se emplean junto con otros antibióticos en las siguientes indicaciones: - con penicilina anti-pseudomona (piperacillina-tazobactam) en las infecciones graves provocadas por Pseudomonas aeruginosa; con cefalosporina o penicilina anti-pseudomona, como tratamiento inicial empírico en pacientes febriles, leucopénicos, inmunodeprimidos. con penicilina anti-estafilocócica del tipo oxacilina, en las infecciones graves causadas por Staphylococcus aureus; con cefalosporina, como tratamiento empírico contra la neumonía hospitalaria. Estas asociaciones se justifican no solamente por una ampliación del espectro sino también por una sinergia entre aminoglucósidos y betalactámicos. La amikacina (AMIKIN®) también puede administrarse junto con un antibiótico eficaz contra los gérmenes anaeróbicos, como tratamiento inicial empírico contra las infecciones intra-abdominales o pélvicas. Se debe tener en cuenta las directrices oficiales sobre el buen uso de los agentes antibacterianos.
Dosificación
La inyección de sulfato de amikacina se puede administrar por vía intramuscular o intravenosa lenta (2 a 3 minutos) o mejor, por infusión (ver recomendaciones específicas para la administración IV). La dosis individual, la dosis diaria total, la dosis total acumulada de amikacina (AMIKIN®) son idénticas cuando se administra por vía intramuscular e intravenosa. La amikacina no puede combinarse previamente con otros medicamentos, pero debe administrarse por separado y de acuerdo con la dosis y la vía recomendadas. La dosis correcta debe calcularse a partir del peso corporal del paciente, el cual debe obtenerse antes de comenzar con el tratamiento. Para los pacientes obesos, se aconseja calcular la dosis en función del peso seco.


Debe evaluarse el estado de la función renal del paciente antes del tratamiento a través de la medición de la concentración sérica de creatinina o el cálculo de la tasa de depuración de creatinina endógena. El nitrógeno ureico en sangre no permite realizar una estimación tan buena. La evaluación de la función renal debe repetirse periódicamente durante el transcurso del tratamiento. Si es posible, deben medirse las concentraciones séricas de amikacina para asegurar que sus niveles sean adecuados y no excesivos. Se requiere medir las concentraciones máximas y mínimas de forma intermitente durante la terapia. Deben evitarse los picos de concentración (30-90 minutos después de la inyección) superiores a 35 mcg/mL y concentraciones mínimas (justo antes de la dosis siguiente) superiores a 10 mcg/mL. La dosis debe adaptarse como se debe. En pacientes con función renal normal, la administración puede realizarse una sola vez al día: en estos casos, los picos de concentración pueden sobrepasar los 35 mcg/mL. 1. Paciente con función renal normal: Adultos y niños mayores de 12 años: La posología recomendada por vía intramuscular o intravenosa en adultos y adolescentes con función renal normal (depuración de creatinina ≥ 50 ml/min) es de 15 mg/kg/día, que pueden administrarse en forma de una sola dosis diaria o repartida en 2 dosis iguales (es decir 7,5 mg/kg cada 12 horas). La dosis diaria total no debe exceder 1,5 g. En el caso de endocarditis y de neutropenia febril, la administración debe efectuarse en dos dosis diarias, ya que los datos a favor de una sola dosis diaria son insuficientes. Niños de entre 4 semanas y 12 años: La posología recomendada por vía intramuscular o intravenosa (perfusión intravenosa lenta) en niños con función renal normal es de 15 a 20 mg/kg/día, que pueden administrarse en forma de una sola dosis diaria de 15 a 20 mg/kg o repartirse a razón de 7,5 mg/kg cada 12 horas. En el caso de endocarditis y de neutropenia febril, la administración debe efectuarse en dos dosis diarias, ya que los datos a favor de una sola dosis diaria son insuficientes. Recién nacidos: Dosis de carga inicial de 10 mg/kg y, a continuación, dosis de 7,5 mg/kg cada 12 horas (ver las secciones Advertencias especiales y precauciones de empleo y Propiedades farmacocinéticas). Prematuros: La posología recomendada para bebés prematuros es de 7,5 mg/kg cada 12 horas (ver las secciones Advertencias especiales y precauciones de empleo y Propiedades farmacocinéticas). Duración habitual del tratamiento: 7 a 10 días. La dosis diaria total para todas las vías de administración no debe exceder de 15-20 mg/kg. Para las infecciones difíciles y complicadas que requieren un tratamiento de más de 10 días, debe reevaluarse el uso de inyecciones de sulfato de amikacina y, si continúa, deben controlarse las funciones renales, auditivas y vestibulares, así como los niveles séricos de amikacina. Si no se produce ninguna respuesta clínica precisa dentro de 3 a 5 días, es necesario interrumpir la terapia y volver a controlar el esquema de sensibilidad a los antibióticos del organismo extraño. La falta de respuesta a la infección puede deberse a la resistencia del organismo o a la presencia de focos de infección que requieren un drenaje quirúrgico. En caso de infección no complicada del tracto urinario, puede utilizarse una dosis de 250 mg dos veces al día o 500 mg en una sola administración. 2. Paciente con función renal alterada: Nota: En los pacientes que presentan una deficiencia de la función renal (depuración de creatinina < 50 mL/min), no se aconseja la administración de AMIKIN® en una sola dosis diaria. En efecto, estos pacientes estarán expuestos a fuertes concentraciones durante un período prolongado. Ver más adelante para ajustar la dosis en pacientes con función renal alterada. Para los pacientes que presentan deficiencia de la función renal que por lo general reciben una dosis dos a tres veces al día, es conveniente controlar las concentraciones séricas de amikacina aplicando los procedimientos de prueba adecuados. La dosis debe ser ajustada ya sea mediante la prolongación de los intervalos entre las dosis normales o mediante la reducción de las dosis manteniendo los intervalos entre las administraciones. Ambos métodos se basan en la depuración de creatinina o en los valores de creatinina sérica del paciente, dado que estos valores están vinculados a la vida media de los aminoglucósidos en los pacientes con función renal alterada. Estos esquemas de dosis deben utilizarse junto con las observaciones clínicas del paciente y de laboratorio y deben ser modificados si es necesario, incluyendo una modificación cuando se realiza una diálisis. Posología normal a intervalos prolongados: Si la tasa de depuración de creatinina no está disponible y el estado del paciente es estable, puede calcularse un intervalo de dosis en horas para la dosis única normal (es decir, la dosis que será administrada a los pacientes con función renal normal de acuerdo con un esquema de dos dosis diarias, 7.5 mg/kg) multiplicando la tasa de creatinina sérica del paciente por 9; por ejemplo, para una concentración de creatinina sérica de 2 mg/100mL, la dosis única recomendada (7.5 mg/kg) debe administrarse cada 18 horas. Posología reducida a intervalos de tiempo que se mantienen en el nivel habitual: Cuando la función renal está alterada y se requiere administrar la inyección de sulfato de amikacina en intervalos fijos, se debe reducir la dosis. En estos pacientes, se deben medir las concentraciones séricas de amikacina para garantizar una administración precisa y evitar las concentraciones séricas excesivas. Si no está disponible ninguna determinación sérica y si el estado del paciente es estable, los valores de depuración sérica y de creatinina sérica son los indicadores más fácilmente disponibles del grado de alteración de la función renal que se pueden utilizar para la dosis. Comience la terapia administrando una dosis normal de 7.5 mg/kg como dosis inicial. Esta dosis es idéntica a la dosis normalmente recomendada que sería calculada para un paciente con una función renal normal, de acuerdo con la descripción anterior. Para determinar el tamaño de las dosis de mantenimiento administradas cada 12 horas, la dosis inicial debe reducirse proporcionalmente a la reducción de la tasa de depuración de creatinina en el paciente:


Otra regla aproximada para determinar la dosis reducida a intervalos de doce horas (para los pacientes cuyos valores estables de creatinina sérica se conocen) consiste en dividir la dosis normal recomendada por la tasa de creatinina sérica del paciente. Los esquemas de dosis anteriores no son recomendaciones estrictas, pero son indicativos cuando es imposible medir los niveles séricos de amikacina. Pacientes en hemodiálisis: La hemodiálisis permite eliminar fácilmente la amikacina de la sangre, más del 90% de la dosis en 4 horas. En el caso de pacientes anúricos, se administra una dosis inicial normal (7,5 mg/kg). Las dosis siguientes, administradas tras la hemodiálisis, serán del orden de 2,5 a 3,75 mg/kg. La supervisión de los niveles séricos es indispensable. Diálisis peritoneal: Es mucho menos eficaz, solamente se ha podido extraer el 30% de una dosis dada en 12 horas. 3. Posología para dosis única: En las situaciones clínicas con un volumen de distribución aumentado, la primera dosis, llamada dosis de carga, estará comprendida entre 20 y 30 mg/kg y luego se ajustará en función de la Cmax. En lo que concierne a los pacientes que reciben simultáneamente un betalactámico, cuando el aminoglucósido se administra en una sola inyección diaria para combatir infecciones graves, se debe controlar que los niveles séricos del betalactámico se mantengan, durante toda la duración de la administración, siempre por encima de las CIM de los gérmenes considerados como responsables de la infección. La información sobre la utilización de una terapia con una dosis única diaria en pacientes que presentan problemas a nivel de otros sistemas/órganos es limitada. 4. Administración intratecal: La inyección de 8 a 16 mg por vía intratecal, o preferentemente por vía intraventricular, permite obtener las concentraciones terapéuticas en el líquido cefalorraquídeo durante 12 a 18 horas. 5. Pacientes obesos: La amikacina (AMIKIN®) se distribuye mal en el tejido adiposo; para los pacientes obesos, la dosis debe basarse en el peso seco. No debe superarse la dosis máxima de 1,5 g/día. 6. Pacientes ascíticos: La única forma de obtener las concentraciones séricas adecuadas será mediante la administración de dosis más elevadas, teniendo en cuenta la distribución relativamente más importante a nivel del compartimiento extracelular acuoso. Recomendación particular para la administración intravenosa: La solución para el uso intravenoso se prepara mezclando el contenido de una ampolla a 100 o 200 ml de un diluyente estéril, tal como una solución fisiológica normal, una solución al 5% de glucosa en agua o cualquier otra solución compatible. La solución se administra en el adulto durante un período de 30 a 60 minutos. En el niño, la cantidad de diluyente utilizado dependerá de la cantidad de amikacina tolerada por el paciente. La solución debe administrarse normalmente mediante perfusión durante un período de 30 a 60 minutos. Los lactantes deben recibir la perfusión en un período de 1 a 2 horas.
Contraindicaciones
Hipersensibilidad a uno de los componentes del producto; la solución inyectable que contiene metabisulfito de sodio está contraindicada para los pacientes alérgicos a los sulfitos. Hipersensibilidad a otros aminoglucósidos. Lactancia. Miastenia.
Reacciones adversas
Los efectos se presentan de acuerdo a la clase de sistemas orgánicos, por el término preferido en el MedDRA y por la frecuencia en base a las siguientes categorías de frecuencia: muy frecuente (≥ 1/10), frecuente (≥ 1/100, < 1/10), poco frecuente (≥ 1/1 000, < 1/100), raro (≥ 1/10000, < 1/1000), muy raro ( < 1/10000) y frecuencia indeterminada (no puede estimarse de los datos disponibles).


Todos los aminoglucósidos pueden causar ototoxicidad, toxicidad renal y bloqueo neuromuscular. Estas toxicidades se producen más frecuentemente en pacientes con función renal alterada, en pacientes tratados con otros medicamentos ototóxicos o nefrotóxicos y en pacientes tratados durante períodos más largos y/o con dosis más altas recomendadas (ver sección: Advertencias). Las alteraciones en la función renal son generalmente reversibles después de suspender la administración del medicamento. Los efectos tóxicos en el octavo nervio craneano puede causar pérdida de audición, pérdida de equilibrio o los dos simultáneamente. La amikacina afecta principalmente la función auditiva. Los daños cocleares incluyen sordera a altas frecuencias, y por lo general se producen antes de que sea posible detectar una pérdida clínica de la audición a través de pruebas audiométricas (ver sección: Advertencias). Se han reportado casos de infarto macular que, algunas veces, conducen a la pérdida definitiva de la visión después de la administración intravitreal (en el ojo) de amikacina. Si se observa cualquier Reacción Adversa no mencionada en este prospecto, o si la reacción adversa empeora informe a su médico o farmacéutico.
Advertencias
Se deben tomar precauciones en pacientes con insuficiencia renal pre-existente o con problemas auditivos o vestibulares pre-existentes. Los pacientes tratados con ayuda de aminoglucósidos parenterales deben ser sometidos a una observación clínica estricta debido a la ototoxicidad y nefrotoxicidad potenciales asociadas con su uso. No se ha establecido la seguridad de un tratamiento de más de 14 días. Neuro/Ototoxicidad: La neurotoxicidad se manifiesta por problemas vestibulares o por un déficit auditivo permanente. Existe un riesgo mayor de ototoxicidad en los pacientes que presentan una insuficiencia renal previa o en aquellos pacientes que, si bien presentan una función renal normal, son tratados con dosis demasiado elevadas y/o durante períodos más prolongados que los recomendados, y también en los pacientes deshidratados. Por lo general, lo primero que aparece es sordera a frecuencias altas, que sólo puede detectarse a través de pruebas audiométricas. Eventualmente, el paciente puede manifestar vértigo, lo que indica que el vestíbulo está afectado. Otras manifestaciones de neurotoxicidad comprenden eventualmente entumecimiento, prurito, espasmos musculares y convulsiones. El riesgo de pérdida de la audición vinculado a los aminoglucósidos aumenta con la importancia de los picos séricos y de los niveles intermedios (valles). En los pacientes de alto riesgo, deben realizarse audiogramas antes de comenzar un tratamiento con amikacina. En base a estos resultados, el médico especialista evaluará la necesidad de realizar o no el tratamiento con amikacina. Se debe controlar a los enfermos portadores de anomalías vestibulares y cocleares. Durante el transcurso de la terapia, es posible que los pacientes que desarrollen daños cocleares o vestibulares no presenten ningún síntoma que permita prevenir que desarrollen una toxicidad del octavo nervio, y es posible que aparezca una sordera bilateral irreversible, total o parcial, o un vértigo incapacitante, tras haber dejado de tomar el medicamento. En general, la ototoxicidad inducida por aminoglucósidos es irreversible. Se han reportado casos de bloqueo neuromuscular y parálisis respiratoria después de una inyección parenteral, instilación local (irrigación en ortopedia o en cirugía abdominal, tratamiento local de enfisema) y después del uso oral de aminoglucósidos. Este fenómeno debe ser considerado independientemente de la forma de administración, particularmente en pacientes que reciben anestésicos, agentes que ejercen bloqueo neuromuscular (tales como tubocurarina, succinilcolina, decametonio) en pacientes que reciben transfusiones masivas de sangre citratada. Los aminoglucósidos deben utilizarse también con precaución en pacientes con trastornos musculares, tales como miastenia gravis o la enfermedad de Parkinson, ya que estos medicamentos pueden agravar la debilidad muscular a causa de su efecto potencial similar a la del curare en la unión neuromuscular. En caso de bloqueo neuromuscular, las sales de calcio pueden revertir el fenómeno, pero puede ser necesaria una asistencia respiratoria mecánica. La edad avanzada o la deshidratación son factores de riesgo complementarios. El bloqueo neuromuscular y parálisis muscular se han reportado en animales de laboratorio que recibieron dosis altas de amikacina. La amikacina (AMIKIN®) puede potenciar la acción curarizante de los relajantes musculares e incluso anestésicos generales, con el riesgo de bloqueo neuromuscular que puede incluso conducir a un paro respiratorio. Toxicidad renal: Los aminoglucósidos son potencialmente nefrotóxicos. El riesgo de nefrotoxicidad es más elevado en los pacientes que presentan disfunciones renales y en aquéllos que reciben dosis elevadas o cuya terapia es de larga duración. Los enfermos deben estar bien hidratados durante el tratamiento y se debe medir la función renal mediante los métodos habituales antes y durante el tratamiento. La posología deberá reducirse (ver sección: Dosificación) ante la aparición de signos de insuficiencia renal, tales como: cilindruria, presencia de leucocitos o de glóbulos rojos, albuminuria, disminución de la depuración de creatinina, hipodensidad, hiperazotemia, elevación de la creatininemia y oliguria. Si la azotemia se incrementa o si el volumen de orina disminuye progresivamente, deberá interrumpirse el tratamiento. Los pacientes mayores pueden presentar una disminución de la función renal que es indetectable por medio de análisis de rutina tales como la medición del nitrógeno ureico o de la creatinina sérica. La determinación de la depuración de creatinina es más fiable. El control de la función renal durante el tratamiento con aminoglucósidos es de especial importancia en las personas mayores. Se debe controlar de cerca el funcionamiento de los riñones y si el octavo nervio craneal fue afectado, sobre todo en aquellos pacientes que presentan problemas renales al comienzo de la terapia, y en aquellos en los que el funcionamiento de los riñones es normal al principio pero que luego desarrollan signos de insuficiencia renal durante el transcurso de la terapia. Si es posible, se deben controlar las concentraciones de amikacina en suero para verificar que los niveles sean correctos y evitar que haya niveles potencialmente tóxicos. También se debe examinar la orina para detectar una eventual disminución de la gravedad específica, un aumento de la excreción de proteínas y la presencia de células. Se debe medir a intervalos el nitrógeno ureico en sangre, la creatinina sérica o la depuración de creatinina. Si es posible, se deben obtener audiogramas en serie para los pacientes de muy alto riesgo que tengan la edad suficiente para poder efectuar las pruebas. En caso de manifestación de ototoxicidad (sordera, vértigo, tinnitus, zumbido en los oídos y pérdida de la audición) o de nefrotoxicidad, interrumpir la administración o ajustar la dosis. Debe evitarse la administración sistémica, oral o tópica simultánea y/o secuenciales de otros productos neurotóxicos o nefrotóxicos, en particular la bacitracina, cisplatino, anfotericina B, cefaloridina, paromomicina, viomicina, polimixina B, colistina, vancomicina u otros aminoglucósidos. Otros factores que pueden aumentar el riesgo de toxicidad son la edad avanzada y la deshidratación. En caso de insuficiencia renal pre-existente o si aparece durante el transcurso del tratamiento, se debe reducir la posología en función de la depuración de creatinina (ver la sección Dosificación). Reacciones alérgicas: Las soluciones inyectables de AMIKIN® contienen metabisulfito de sodio que, en los pacientes hipersensibles, puede provocar reacciones de tipo alérgicas, como reacciones anafilácticas y broncoespasmos que pueden poner en riesgo la vida. La prevalencia de hipersensibilidad a los sulfitos es probablemente baja en la población en general. La hipersensibilidad a los sulfitos es más frecuente en los pacientes asmáticos. Otros: En caso de intervención quirúrgica, se debe informar al anestesista que se está realizando un tratamiento con amikacina (AMIKIN®). El control de las tasas séricas del antibiótico permite evaluar y prevenir el riesgo de toxicidad renal y auditiva. Los aminoglucósidos se aplican localmente en ciertas intervenciones quirúrgicas y se reabsorben casi en su totalidad, excepto en los casos de administración intravesical. Se han informado casos de sordera irreversible, de insuficiencia renal y de fallecimiento vinculados con un bloqueo neuromuscular debido a una irrigación del sitio quirúrgico con una preparación que contenía un aminoglucósido. Al igual que con otros antibióticos, el uso de amikacina puede dar lugar a la proliferación de organismos no susceptibles. De ser el caso, se debe iniciar el tratamiento apropiado. Los aminoglucósidos deben usarse con precaución en los bebés prematuros y recién nacidos debido a la inmadurez renal de los pacientes y la prolongación de la vida media sérica que resulta de estos medicamentos. Se han reportado casos de infarto macular que a veces conduce a la pérdida definitiva de la visión después de la administración intravitreal (en el ojo) de amikacina. Fecundidad, embarazo y lactancia: No debe administrarse amikacina a mujeres embarazadas ni a recién nacidos, salvo en casos de absoluta necesidad y bajo supervisión médica (ver la sección: Advertencias). La información disponible sobre el uso de aminoglucósidos durante el embarazo es limitada. Los aminoglucósidos pueden tener efectos nocivos sobre el feto. Los aminoglucósidos atraviesan la barrera placentaria. Se han informado casos de sordera congénita bilateral irreversible y total en niños cuyas madres habían recibido estreptomicina durante el embarazo. Si bien no se ha observado ningún efecto indeseado sobre el feto o el recién nacido en mujeres tratadas con otros aminoglucósidos, existe el riesgo de efectos nocivos. Tampoco se han observado efectos sobre la fertilidad ni toxicidad en el feto cuando se efectuaron estudios de toxicidad sobre la reproducción en ratones y ratas. Si se utiliza amikacina durante el embarazo o si la paciente queda embarazada mientras está tomando este medicamento, conviene informarle cuáles son los potenciales riesgos para el feto. Se desconoce si la amikacina se encuentra en la leche materna. Se debe tomar la decisión de interrumpir la lactancia o el tratamiento. Efectos sobre la capacidad para conducir vehículos y utilizar máquinas: No se han realizado estudios sobre los efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas. La capacidad para conducir y utilizar máquinas puede reducirse por la aparición de ciertos efectos indeseados (ver sección: Efectos adversos),
Interacciones
Debe evitarse la utilización simultánea o sucesiva de otros agentes ototóxicos o nefrotóxicos, ya sea en forma sistémica o tópica, pues puede tener efectos aditivos. Se ha observado un aumento de la nefrotoxicidad tras la administración parenteral concomitante de antibióticos con el aminoglucósido y las cefalosporinas. El uso concomitante de cefalosporina puede aumentar falsamente las medidas de los niveles de creatinina en suero. Entre estos agentes, cabe destacar: bacitracina, cisplatino, anfotericina B, ciclosporina, tacrolimus, kanamicina, gentamicina, tobramicina, dibekacina, netilmicina, neomicina, estreptomicina, cefaloridina, paromomicina, polimixina B, colistina y vancomicina, al igual que ciertos agentes diuréticos como el ácido etacrínico y la furosemida. Se debe evitar la utilización conjunta de amikacina con diuréticos (ácido etacrínico o furosemida) muy activos sobre el asa de Henle y, en general, con cualquier otro producto ototóxico y nefrotóxico ya que los diuréticos pueden ser intrínsecamente ototóxicos. Además, la administración por vía intravenosa de diuréticos puede aumentar la toxicidad del aminoglucósido, dado que modifica los niveles de antibiótico en el suero y en el tejido. La combinación in vitro de aminoglucósidos con antibióticos beta-lactámicos (penicilinas o cefalosporinas) puede conducir a una importante inactivación significativa mutua. También puede producirse una reducción en la actividad sérica cuando se administra un aminoglucósido o un medicamento de tipo penicilínicos in vivo por vías distintas. La inactivación del aminoglucósido es importante clínicamente en los pacientes que sufren de una alteración grave de la función renal. Es posible que la inactivación continúe en las muestras de fluidos corporales extraídos para las pruebas, resultando en valores inexactos de aminoglucósidos. Estas muestras deben ser manipuladas de manera adecuada (pruebas rápidas, congelados o tratados con una beta-lactamasa). Los bisfosfonatos aumentan los riesgos de hipocalcemia si se administran junto con aminoglucósidos. Los compuestos de platino aumentan los riesgos de nefrotoxicidad y eventualmente de ototoxicidad si se administran junto con aminoglucósidos. Asimismo, hay que tener en cuenta la acción curarizante de los aminoglucósidos, notablemente cuando se utilizan agentes con efecto curare, por ejemplo, en anestesia, y el atracurio y el vecuronio, que pueden acarrear un aumento significativo del tiempo de recuperación en los pacientes anestesiados, además de un riesgo de depresión respiratoria. La tiamina (vitamina B1) administrada simultáneamente puede ser destruida por el bisulfito de sodio reactivo contenido en la formulación de sulfato de amikacina. La indometacina puede incrementar la concentración plasmática de amikacina en el recién nacido.
Incompatibilidades
La solución estéril de sulfato de amikacina (AMIKIN®) no debe combinarse con otros medicamentos, pero debe administrarse de forma separada según la dosis y la vía de administración recomendadas. Puede ocurrir una inactivación importante mutua como consecuencia de la combinación de aminoglucósidos con betalactámicos. Esta inactivación puede continuarse durante las extracciones de sangre destinadas a evaluar los niveles de antibióticos y puede resultar en sub-evaluaciones importantes que conllevan errores de dosificación y riesgos de toxicidad. Las muestras deben tratarse rápidamente y refrigerarse.
Conservación
Las soluciones listas para usar son estables durante 3 años a una temperatura de no más de 30°C. La solución, normalmente incolora, puede oscurecerse hasta llegar a un color amarillo paja, sin que esta modificación de color indique una pérdida de efectividad. Estabilidad en las soluciones de perfusión: La amikacina es estable durante 24 horas a una temperatura no mayor de 30°C, en concentraciones de 0,25 a 5,0 mg/ml en las siguientes soluciones: solución al 5% de glucosa. Solución al 5% de glucosa y 0,2% de cloruro de sodio. Solución al 5% de glucosa y 0,45% de cloruro de sodio. Solución al 0,9% de cloruro de sodio. Solución de Lactato-Ringer. Solución de Normosol RM al 5% de glucosa o Plasma-Lyte 56 al 5% de glucosa. Solución de Normosol RM al 5% de glucosa o Plasma-Lyte 148 al 5% de glucosa. En las mismas concentraciones, las soluciones congeladas durante 30 días a -15°C y luego descongeladas, o las soluciones conservadas durante 60 días a 4°C y luego llevadas a 25°C son estables a temperatura ambiente durante 24 horas. Se recomienda realizar una inspección visual de la solución parenteral antes de la administración a fin de detectar la presencia eventual de partículas. Precauciones particulares de conservación: Almacenar a temperatura no mayor de 30°C. Vida util: Amikin 500 mg/2 mL Solución Inyectable: 36 meses (3 años). No utilizar AMIKIN® 500mg/2mL Solución Inyectable más allá de la fecha de expiración indicada en la caja y etiqueta del producto.
Sobredosificación
La sobredosis provoca un riesgo general de reacciones nefrotóxicas, ototóxicas y neurotóxicas (bloqueo neuromuscular). El bloqueo neuromuscular con paro respiratorio debe ser tratado apropiadamente, incluyendo la aplicación de calcio ionizado (por ejemplo, gluconato o lactobionato en una solución de 10-20%) (ver sección: Advertencias especiales y precauciones de empleo). En caso de sobredosis o reacción tóxica, una diálisis peritoneal o una hemodiálisis pueden ayudar en la eliminación de la amikacina acumulada en la sangre. Los niveles de amikacina también pueden reducirse durante la hemofiltración arteriovenosa continua. En el recién nacido, puede considerarse una exanguinotransfusión. Si tiene otras preguntas sobre el uso de este medicamento consulte a su Médico o Farmacéutico.
Presentación
500mg/2mL Solución inyectable.

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